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La historia de Cuidados Paliativos

El movimiento de los Cuidados Paliativos se inició en el Reino Unido durante los años 70 (en los llamados hospicios, “hospice” en inglés ) ) y se exten­dió a nivel internacional. En esta época, fue Cecily Saunders la primera en orientar su trabajo profesional hacia la búsqueda de soluciones específicas para los requerimientos de los pacientes con enfermedad en situación terminal, lo que dio origen a la filosofía y principios de los que hoy se conoce como Cuidados Paliativos (CP).

Sin embargo, el concepto de cuidados paliativos para enfermos agudos surge en Canadá, en el Royal Victoria Hos­pital, en Montreal. El término “cuidados paliativos” parece más adecuado para describir la filosofía del cuidado que se otorga a los pacientes en fase terminal; el concepto “hospice”, ó hospicio se refiere más a la estructura física de una institución.

Para el alivio del sufrimiento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacaba en 1990 como pilares funda­mentales el desarrollo de programas de cuidados paliativos, medidas que faciliten la administración de opioides y la mejora en la formación de los profesionales en CP.

En el año 2002, la OMS definió los cuidados paliativos como “el enfoque que mejora la calidad de la vida de los pacientes y sus familias que se enfrentan a los problemas asociados con enfermedades terminales a través de la pre­vención y alivio del sufrimiento por medio de la pronta identificación y correcta valoración, tratamiento del dolor y otros problemas, físicos, psicológicos y espirituales”.

Cuidados Paliativos en Andalucía.

Andalucía, desde finales de los años 80 y principio de los 90, cuenta con unidades de cuidados paliativos (UCP) y equipos de soporte (ESCP).
El Plan Integral de Oncología de Andalucía (PIOA), 2002- 2006, recogía entre sus líneas de actuación los cuidados paliativos, al no existir en nuestra comunidad autónoma un plan específico, lo que ha favorecido el desarrollo de los recursos de cuidados paliativos destinados a la atención de los pacientes en situación terminal, fundamentalmente de enfermedad oncológica, aunque ya desde el propio PIOA se co­menzó a contemplar la extensión de los cuidados paliativos a pacientes no oncológicos.

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